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 Biografía de Sandro

Sandro o Sandro de América —nombre artístico de Roberto Sánchez— es un destacado cantautor argentino de balada romántica, música rock & pop latina famoso en todo el continente. Nació el 19 de agosto de 1945 en Valentín Alsina (Lanús, Buenos Aires).

Es uno de los fundadores del rock en español. Publicó 52 álbumes originales y vendió 8 millones de copias, aunque hay fuentes que elevan hasta 22 millones. Algunos de sus éxitos son “Dame fuego”, “Rosa, Rosa”, “Quiero llenarme de ti”, “Ese es mi amigo el puma”, “Tengo”, “Trigal”, “Una muchacha y una guitarra”. Su tema “Rosa, Rosa” vendió en su país natal casi 2 millones de discos, siendo su obra más famosa. Su tema “Tengo” ha sido considerado el Nº 15 entre los 100 mejores temas de la historia del rock argentino, por la cadena MTV y la revista Rolling Stone. Realizó 16 películas. Fue el primer latino en cantar en el Madison Square Garden. En 2005 recibió el Grammy Latino a la Trayectoria. Nació, se crió y vivió siempre en los suburbios industriales del sur de la Ciudad de Buenos Aires. Su abuelo paterno pertenecía al pueblo Rom y Sandro recogió esa herencia asumiendo el sobrenombre de Gitano.

Nació el 19 de agosto de 1945 en la Maternidad Sardá, un hospital público ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo sus padres vivían en Valentín Alsina (Lanús), un suburbio obrero en el cordón sur del Gran Buenos Aires, donde vivió su infancia y adolescencia. Con el tiempo compraría una casa ubicada en Banfield, también en el cordón industrial de Buenos Aires donde vive hasta el presente.

Es hijo único de Vicente Sánchez e Irma Nydia Ocampo, ambos provenientes de familias de antigua presencia en el país. Su abuelo paterno era húngaro, de apellido Popadópulos, quien al migrar hacia España lo cambió al de Rivadullas; a raíz de ello, muchos años después le pondrían el apodo de Gitano. Al momento de nacer sus padres quisieron ponerle el nombre Sandro, pero no lo permitieron los funcionarios del Registro Civil donde debían registrarlo.

Hizo sus estudios primarios en la Escuela N.º 3 República de Brasil, en la calle Valentín Alsina 3018, de Valentín Alsina. Su pasión por la música nació desde niño. Como muchos otros adolescentes y preadolescentes latinoamericanos, fue irresistiblemente atraído por Elvis Presley desde sus inicios en 1955-1957 a quien comenzó a imitar en el último año de la escuela primaria. Muchos años después vería el show de su ídolo desde la primera fila del Boston Garden. Su primera «actuación», que lo marcaría por el resto de su vida, fue el día de la independencia argentina, el 9 de julio de 1957, en el acto de su escuela, cuando su maestra de 6º grado lo invitó a realizar su conocida imitación de Elvis, llevándose los aplausos y la ovación del público asistente. Fue entonces que se despertó su vocación por la actuación musical.

Adolescencia A los 13 años abandonó sus recién iniciados estudios secundarios y comenzó a trabajar para ayudar a sus padres, de repartidor de una carnicería, changarín de una droguería y tornero. En sus tiempos libres se dedicó a la música. Sus primeros aprendizajes se los debe a un amigo que tocaba la guitarra, Enrique Irigoytía. Ambos formaron un dúo de voces y guitarras. Comenzaron a participar en concursos de canto en los suburbios del sur del Gran Buenos Aires, en los que Roberto hacia un cover del bolero del trío Los Panchos Quién será la que me quiera a mí de Johnny Albino. Inmediatamente lograron un gran reconocimiento y comenzaron a formar varios conjuntos. Del variado repertorio, Roberto se encargaba de cantar los boleros, valses peruanos, pasodobles, tangos y algo de rock and roll, mientras que Irigoytía cantaba las canciones mexicanas, litoraleñas y también rock. Algunos de los nombres de esas primeras bandas fueron El Trío Azul (Roberto Sánchez, Enrique Irigoytía y Agustín Mónaco) y el dúo Los Caribes (Roberto Sánchez y Enrique Irigoytía).

El propio Sandro reflexionaba años después sobre su inicio en la música: Yo me nutrí con el rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé la campera de cuero y las pandillas. El rock me salvó. Me salvó de que fuera quizás un delincuente.
A comienzos de la años sesenta, Roberto Sánchez adoptó el nombre artístico de Sandro, el nombre que le habían querido poner sus padres y las autoridades no permitieron. Su primera actuación con ese nombre fue en un local llamado Recreo Andrés.

Sandro y Los de Fuego: pionero del rock latino Sandro y Los de Fuego, 1963. Fue uno de los primeros en comenzar a cantar las canciones de rock internacional en español. En 1960 formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer single, un rock en español de su autoría, Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina, una de las candidatas a ser considerada la primera canción grabada de rock argentina.

Los integrantes del grupo eran:

Héctor Centurión (voz y bajo),
Carlos Ojeda (piano y percusión).
Armando Cacho Quiroga (batería),
Sandro (primera guitarra) y
Miguel Lito Vázquez (guitarra rítmica).
En 1961 cambiaron de nombre por Los de Fuego. Al principio el cantante del grupo fue Centurión mientras que Sandro tocaba la guitarra y hacía coros. A fines de 1962 Centurión perdió la voz, siendo reemplazado por Sandro, quien poco a poco se dedicó exclusivamente a su rol de cantante líder. En 1963 comenzaron a llamarse Sandro y Los de Fuego, con la siguiente formación:

Héctor Centurión (bajo),
Enrique Irigoytía (guitarra rítmica)
Armando Cacho Quiroga (batería) y
Sandro (voz).
Juan José Sandri (guitarra),
Por entonces el rock and roll ya estaba instalado en Argentina, desde al menos cinco años atrás. A los primeros ídolos del rock, como Elvis Presley, Little Richard y Bill Haley, se habían sumado artistas y bandas de rock latinas que cantaban en español, como Los Cinco Latinos y Luis Aguilé (en la Argentina), Ritchie Valens y La Bamba (en California), y Los Teen Tops, Los Blue Caps y Los Locos del Ritmo (en México) y decenas de otros. En esa década comenzaron a llegar también las bandas de la llamada invasión británica, entre las que se destacaban los Rolling Stones y sobre todo Los Beatles.

Los de Fuego comenzaron haciendo covers de los clásicos del rock anglosajón, pero en español: The Beatles, Elvis, los Rolling Stones, Jerry Lee Lewis, Paul Anka, etc.

El 13 de septiembre de 1963 grabó su primer disco, un simple para CBS, pero sin Los de Fuego. En el lado A estaba un cover en español de ¿A esto le llamas amor? (de Paul Anka) y en el lado B Eres el demonio disfrazado (de Elvis). En ese disco la banda de soporte es la de Milo (nombre artístico de José Carlí) y su Conjunto. El disco no tuvo trascendencia.

Poco después publicó un segundo disco, un EP, con el título de Presentando a Sandro, que incluía Bésame pronto (Elvis) Choza de azúcar (de Jimmy Gilmer & The Fireballs), nuevamente ¿A esto le llamas amor? y el novedoso Polka Rock (de Alejandro Chamica).

El 28 de febrero de 1964 Sandro convenció a CBS y logró grabar el primer tema con Los de Fuego, una versión en español del famoso Hay mucha agitación (Whole Lotta Shakin’ Goin’ On de Jerry Lee Lewis). El tema fue lanzado en un EP llamado Al Calor de Sandro y los de Fuego, junto con Las noches largas (de Adriano Celentano), Twist de Mamá Gansa (de Teddy Randazzo) y el tradicional folk Viajero solitario.

A mediados de 1964 Sandro y Los de Fuego comenzaron a realizar una serie de actuaciones en la televisión de Argentina, en el programa Sábados Circulares de Pipo Mancera, que terminaron impulsándolo a la popularidad. Sandro se vestía y se movía «a lo Elvis» y esos movimientos escénicos levantaron todo tipo de polémica. Fue llamado entonces «el Elvis criollo» o «el Elvis latino». Terminaba su show después de saltar de un lado hacia el otro y tirándose por el suelo sobre sus rodillas. Sandro hacía que sus seguidores imitaran sus movimientos frenéticos, y sobre todo que sus seguidoras, gritaran, lloraran y se desmayaran.

Las presentaciones de Sandro provocaron la reacción de algunos influyentes grupos fundamentalistas católicos que lograron excluir a la banda de la televisión durante algunas semanas. Pero Mancera enfrentó la informal censura, amenazando con su renuncia, y la misma fue levantada. Aquellas presentaciones de Sandro y Los de Fuego en Sábados Circulares se encuentran registradas en blanco y negro, y han sido publicadas en varios videos y en la primera película en la que aparece, Convención de Vagabundos[7] de 1965, en un rol secundario.

A principios de 1965 apareció Sandro y los de Fuego, el primer álbum LP de Sandro, incluyendo versiones de Los Beatles (Te conseguiré, Anochecer de un día agitado), Jerry Lee Lewis (Hay mucha agitación), Buddy Holly (Peggy, Peggy), Elvis (En mi mente), etc.

El segundo álbum salió el mismo año, Al calor de Sandro y Los de Fuego, reiterando la línea de realizar covers de temas exitosos del rock anglosajón (La Casa del Sol Naciente, Boleto para pasear, Es una mujer, Perseguiré el sol).

Antes de finalizar 1965 se disolviéron Los de Fuego y Sandro formó una nueva banda soporte, The Black Combo (homenaje a Bill Black, bajista de Elvis). El grupo estuvo integrado por músicos provenientes del jazz, como Negro Orlando (guitarra), Adalberto Cevasco (bajo), Fernando Bermúdez (batería), Bernardo Baraj (saxo) y Miguel Abramic (percusión).

Al comenzar 1966 Sandro lanzó su tercer álbum, El sorprendente mundo de Sandro (1966), que incluye temas interpretados con distintas bandas: con Los de Fuego en las últimas grabaciones realizadas en 1965, con los Black Combo y con la orquesta de Oscar Cardozo Ocampo. En este álbum aparecieron las primeras canciones de Sandro con Oscar Anderle, como Sólo sin tí. Incluye también una versión notable de Melodía desencadenada (Unchained Melody de Alex North).

A fines de 1966 salió su cuarto álbum, Alma y fuego, en donde ya comienza a notarse un cambio de orientación musical hacia ritmos más latinos. Nuevamente lo acompañan Oscar Cardozo Ocampo y The Black Combo. El disco fue editado también en EE. UU. donde tuvo más éxito entre la comunidades latinas que el moderado que obtuvo en Argentina.[8] El álbum incluye Como caja de música de la dupla Sandro-Anderle, donde ya puede notarse claramente el peculiar estilo de balada romántica proveniente del rock, desarrollada por la dupla y que haría famoso a Sandro.[9]

A mediados de 1967 Sandro lanzó sú último álbum de la etapa rockera, Beat Latino. Ya en el título del álbum se nota la decisión de dirigirse musicalmente hacia una fusión de los nuevos ritmos provenientes del rock and roll con los nuevos ritmos y estilos latinos, especialmente la balada romántica, con el fin de desarrollar una música moderna y juvenil pero también de fuerte arraigo popular. El álbum tiene cinco temas con The Black Combo, tres con Oscar Cardozo Ocampo y cuatro con Jorge López Ruiz. Incluye un tema de Luis Aguilé (Miguel e Isabel) y el éxito Ave de paso de Sandro-Anderle, así como Con los ojos del recuerdo, de la misma dupla.

Con el dinero que comenzó a ganar con sus presentaciones y discos, Sandro alquiló en 1966 junto con otros rockeros argentinos, el local La Cueva, en Pueyrredón 1723, para formar un centro de reunión y difusión del rock argentino. La Cueva contrató a Litto Nebbia y Los Gatos como banda permanente del local, banda que poco después (1967) grabaría el tema La Balsa, dando origen a lo que ha dado en llamarse «rock nacional» argentino.

En la segunda mitad de la década Sandro cambió la chaqueta de cuero por el smoking y la corbata, los jeans por los pantalones acampanados, pero conservando el pelo largo revuelto y la patillas largas y los movimientos convulsivos a lo Elvis, que profundizó desarrollando un estilo propio que terminó siendo su marca personal.

El ídolo masivo: balada latina, desenfreno y público femenino

Como ha resultado habitual en el mundo del rock, sobre todo del rock latino, a fines de la década del 60 Sandro empezó a cambiar radicalmente su estilo, abandonando el rock and roll clásico en español, para diseñar un repertorio más popular, siendo uno de los pioneros de la balada romántica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en la siguientes décadas.[10] Sandro le aportó temáticas, poses y ritmos extraídos del rock and roll, que la hicieron provocativa y atractiva para los jóvenes de los sectores más populares de las comunidades latinas de América, y muy especialmente para las mujeres.

Una parte esencial de su estilo fue la adopción de una pose de seducción sexual abierta, que Sandro dirigió hacia las mujeres, expresándolo en sus letras y ritmos, pero sobre todo en su voz y movimientos, obviamente derivado de Elvis Presley, pero que alcanzó una plena identidad personal. Este estilo sexual irreverente tuvo un efecto arrasador sobre las jóvenes latinoamericanas (donde curiosamente más incidencia tenía la prédica sexualmente restrictiva de la Iglesia Católica). Las fanáticas de Sandro (sus «nenas») llegaron a ser tan importantes como él mismo, devolviendo en sus presentaciones un clima de desenfreno y sexualidad, entre las que se volvió un clásico entregarle sus bombachas (panties). Para la época, el mensaje de Sandro resultaba un revulsivo radical contra las normas morales establecidas sobre la virginidad de las mujeres y las relaciones prematrimoniales, férreamente establecidas en toda América Latina.

Cuando hago los movimientos sensuales en el escenario siento que abajo, en la platea, deben de haber 450.000 ratones corriendo carreras. ¿Qué miran esas chicas? ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué vacíos? Me intrigan.
Todo comenzó en octubre con su presentación en el Festival Buenos Aires de la Canción cantando la balada Quiero llenarme de ti, que le valió ganar el festival y volverse enormemente popular de la noche a la mañana. El éxito se consolidó con el lanzamiento inmediato del sencillo Quiero Llenarme de Ti, que rompió récords de ventas y se publicó en varios países de habla hispana y comunidades latinas de EE. UU., marcando el inicio de su carrera artística internacional.

El éxito enmarcó el lanzamiento de su sexto álbum, antes de que terminara 1967, que también tomó el nombre de Quiero llenarme de ti. El título con el que había sido pensado inicialmente, Vibración y ritmo quedó como subtítulo del nuevo trabajo. El disco incluye éxitos como Atmósfera Pesada, Después de la guerra, Creyente soñador y Las manos, y la orquesta que lo acompaña es la de Jorge López Ruiz, quién seguiría haciéndolo en los siguientes.

El primer trimestre de 1968 terminó de consolidar a Sandro en una continuidad exitosa, lanzando un simple por mes, todos éxitos: Porque Yo te amo, Como lo hice yo y Una muchacha y una guitarra (años después lo grabaría Bersuit Vergarabat), entre otros.

Entretanto, en febrero de 1968, Sandro se presentó en el influyente Festival de Viña del Mar (Chile), donde volvió a ganar, repitiéndose el furor popular, especialmente femenino, desatado en el festival de Buenos Aires. Viña, un festival clave de la música continental, le abrió las puertas de los países latinos: Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay, Ecuador, México, Puerto Rico, Costa Rica y República Dominicana. Su éxito se extendió a las comunidades latinas de EE.UU..

El éxito fue sellado con el lanzamiento en toda América de su séptimo álbum, Una muchacha y una guitarra. Fue la última vez que Sandro incluyó covers.

Un nuevo salto se produjo a fines de ese año de 1968, cuando lanzó su octavo álbum, el más exitoso de su carrera: La magia de Sandro. con éxitos como: “Penas”, “Penumbras”, “Así”, “Tengo”, “Por tu amor”, “Paris ante ti”, “Por algun camino”, “Lluvia de Rosas”, “Yuma yoe”, “Me amas y me dejas” y “La juventud se va”. En este álbum el dúo Sandro-Anderle (todos los temas les pertenecen) ya ha definido las características de la balada romántica que buscaban, matizándola con algunos temas de ritmo más marcado y aire rockanrolero. Los principales temas son Penumbras, Por tu amor, Así y Tengo. Este último ha sido considerado en 2002 por la cadena MTV y la revista Rolling Stone, como el n.º 15 de los 100 mejores temas del rock argentino.

Notablemente, el mundo del naciente rock nacional, que también experimentaba la fusión de rock and roll con formas de pop y folklore latino, con el fin de ganar masividad y un sonido diferencial del rock internacional, y también orientaban gran parte de sus letras contra la moral sexual tradicional católica, rechazó a Sandro sin contemplaciones, con el argumento descalificador de que se trataba de «música grasa»(«grasa» es un término utilizado por las clases medias y altas de la Argentina, para denominar despectivamente a la clase obrera y los gustos populares). Habría que esperar dos décadas para que se iniciara una revalorización general de Sandro por parte del rock nacional.

El 68 terminaba con las provocativas baladas de Sandro haciendo furor entre la juventud latinoamericana. Simultáneamente, ese año Europa había sido sorprendida por el Mayo francés y EE.UU. vivía el movimiento hippie y la contracultura rockera en contra de la Guerra de Vietnam que había estallado el año anterior en el llamado Verano del amor. En América Latina, el asesinato del Che Guevara y la derrota de su movimiento guerrillero en Bolivia el año anterior, anticipaba una era de dictaduras que abarcarían todo el continente generalizando el terrorismo de estado, durante las siguientes dos décadas.

En Venezuela, desde su primer éxito musical: “Quiero llenarme de ti”, llegaba a los primeros lugares de las listas de favoritas, donde su presencia se hizo notar a través de sus presentaciones por TV. Su debut ocurrió en Caracas, en septiembre de 1968,y sus actuaciones personales a sala llena en el hotel Caracas Hilton. A partir de ese momento a Sandro lo comenzaron a radio-difundir con intensidad, y lograba colocar todos los éxitos necesarios para ubicarse en la parte más alta de la popularidad: “Tengo”, “Una muchacha y una guitarra” y “Rosa, rosa”, entre otras.

Los años setenta: Sandro de América En los siguientes doce años (1969-1980) Sandro realizó 12 películas y 35 álbumes. Ese 1969 publicó dos álbumes (Sandro de América y Sandro) y realizó sus primeras dos películas como protagonista absoluto (Quiero llenarme de ti y La vida continúa ). De sus grandes éxitos aparecieron “Rosa, rosa”, “Guitarras al viento”, “Hasta aquí llegó mi amor”, “Por eso bebo”, “Cuando existe tanto amor”, entre otras. Su obra más famosa “Rosa, rosa” (la más vendida de su carrera) en el primero y Trigal en el segundo. El 2 de agosto recibió en Nueva York un disco de oro por haber sido el artista latinoamericano con mayor cantidad de discos vendidos en los EE.UU.

Simultáneamente con el estallido de su popularidad, aceptó el apodo de Gitano, que eligió para él un productor, en reconocimiento de sus propios ancestros gitanos y en especial a su abuelo paterno, un húngaro perteneciente al pueblo Rom que terminó radicándose en la Argentina. En 1970 estrenó dos películas más, Gitano (donde representa del papel de un gitano latinoamericano llamado Roberto Vega acusado de un crimen que no cometió) y Muchacho, así como el álbum de esta última película.

A comienzos de ese año, el 11 de abril de 1970, se convirtió en el primer artista latino en actuar y llenar el famoso estadio del Madison Square Garden, en Nueva York, actuando en vivo en dos recitales, frente a más de 250.000 espectadores y que también fue la primera transmisión vía satélite de un cantante en la historia del satélite en todo el mundo. Estas presentaciones fueron grabadas en un álbum en vivo lanzado ese mismo año. Llevó su espectáculo musical a todos los países de las Américas y el Caribe, incluyendo EE.UU. y Canadá, alcanzando los primeros lugares de todas las listas de la canción popular latinoamericana.

Con una fama que se extendió por todo el mundo, se convirtió en ídolo y representante del continente, comenzando a ser conocido con el nombre de su noveno álbum, Sandro de América, en tanto que la grabadora CBS lo consideró el n.º 1 de la región. Por ese entonces, Sandro junto a otros compatriotas, como Leo Dan, Palito Ortega, Leonardo Favio, Piero y Luis Aguilé y cantantes iberoamericanos como el español Nino Bravo y el portorriqueño José Feliciano, consagraron la balada romántica como máximo género musical de América Latina (íntimamente vinculada a su vez a la telenovela como género televisivo).De todos ellos, Sandro fue el baladista más rockero de todos.
El años 1971 comenzó convocando a 60.000 personas en Buenos Aires en el estadio de San Lorenzo durante los carnavales. Ese año lanzó el álbum Sandro Espectacular (que incluye Dame el fuego de tu amor). Y actuó como protagonista en dos películas, Embrujo de amor y Siempre te amaré (junto a la actriz española Carmen Sevilla), realizando también la música del film ¡Arriba juventud!. Ese año fue premiado en Francia en el Festival Internacional de Cantantes Galos y luego fue invitado a cantar en el Festival de la Canción de San Remo (Italia), actuación que repetiría al año siguiente. En 1972 fue el primer artista en cantar en el Luna Park de Buenos Aires, hasta entonces un ámbito exclusivamente boxístico, con un amplio éxito. En EE.UU. recibió el premio Grand Ball al cantante del año, y las llaves de la ciudad de Miami. Lanzó dos álbumes de estudio nuevos (Me juego entero por tu amor y Te espero…). También se estrenó ese año su octava película, Destino de un capricho,en el que interpreta el papel de Daniel. Sandro lleno el estadio del Maracaná en Brasil. En 1973 Sandro celebró los diez años desde su primera grabación lanzando un álbum titulado Sandro: Después de 10 años, en el que se incluye el tema Mi amigo el puma. Ese año publicó otros dos álbumes, El deseo de vivir y Volverán los días y estrenó su novena película, El deseo de vivir. En los años restantes de la década del 70 editó doce álbumes (entre ellos Sandro… siempre Sandro, Mi amigo el Puma y El ausente) y tres películas más, Operación Rosa Rosa (1974), Tú me enloqueces (1976) y Subí que te llevo (1980).

En 1978 volvió a cantar en Argentina luego de cinco años sin hacerlo, con un recital a beneficio en el Teatro Ópera de Buenos Aires transmitido en directo por el Canal 13. Sus películas se exhibieron en el Festival Internacional de Cine de Cannes; y en España, el éxito desatado hacía que se presentara semanalmente y sus películas se vieran en las salas de cine españolas.

La vuelta al suburbio Luego desapareció de los escenarios. Hablaron de su retiro, cansado de tantas giras maratónicas por el exterior, discos y películas. Se comenzó a hablar de sus problemas de salud, su bronquitis asmática, su deficiencia respiratoria, el enfisema pulmonar, que no podía viajar. Y cantaba sólo en su Argentina, con la ayuda de un tubo de oxígeno, conectado al micrófono por donde cantaba, hasta que lo hospitalizaron; estuvo al borde de la muerte, pero se salvó al ser operado del pulmón.

En 1981, Sandro y Oscar Anderle se separaron, luego de 15 años de trabajar juntos. Este quería conquistar Europa, pero Sandro quería volver a su barrio. Sandro se dedicó entonces a buscar un nuevo sonido que le permitiera renovarse sin perder identidad. Para ello se asoció con Rubén Aguilera. El resultado fue la grabación en 1984 del álbum Vengo a ocupar mi lugar. Al lanzamiento del disco siguieron más de ciento diez recitales a lo largo de la Argentina. Tú me enloqueces (1980), Subí que te llevo.

Más tarde, en los años ochenta, también protagonizó telenovelas. La más recordada es la puertorriqueña Fue sin querer que aún causa sensación en Puerto Rico y la recuerdan mucho sus fans. En 1981 se fue a Venezuela, y su canción Cuando yo te amo era el tema musical de la tele novela De su misma sangre, que lo tuvo como actor y cantante invitado, y que fue un éxito en sintonía en la América latina y comunidades latinas de EE.UU.

Regreso y tributo a Sandro Desde fines de los años ochenta, con el surgimiento del «rock latino», algunos rockeros argentinos comenzaron a revalorizar la obra de Sandro, su masividad popular sobre todo entre las jóvenes de los sectores más humildes, su peculiar manera de fusionar elementos del rock y la balada romántica latinoamericana, y sus temáticas y estilo provocativo y renovador, sobre todo en materia de las costumbres sexuales. Durante la década de los ´90 artistas argentinos y de Latinoamérica le rindieron tributo lanzando un CD homenaje al «padre del rock en castellano». También le rindieron un homenaje grupos y cantantes de rock en 1998, entre ellos, Bersuit Vergarabat, León Gieco, Molotov, Attaque 77, Los Fabulosos Cadillacs, Divididos, Aterciopelados, entre otros, en el CD que se tituló: Tributo a Sandro, un disco de rock.

En noviembre de 2005, en Los Ángeles, le hicieron un homenaje y le otorgaron el Grammy Latino por su excelencia musical como cantautor y actor y por su trayectoria artística. Con más de 60 años, y pese a algunos inconvenientes de salud, el ídolo mantiene a sus fieles seguidoras, que no dudan en montar guardia en su casa en Buenos Aires durante su cumpleaños o cuando anuncia su regreso con presentaciones en vivo. En 2007 trabajó con Ricardo Arjona en el nuevo disco de éste: Quién dijo ayer, en la canción Realmente no estoy tan solo, que canta con el mismo Arjona. Ha recibido varios discos de oro en diversos países del continente americano por sus altos niveles de ventas y muchos premios como cantante o artista de habla hispana.

Sandro y “sus nenas”: un eterno romance Uno de los fenómenos más notables de la carrera de Sandro es la permanencia en el tiempo de la fidelidad y la pasión de sus fans. Mayoritariamente se trata de mujeres latinoamericanas, en todos los países, que eran adolescentes a comienzos de los años setenta y que nunca dejaron de seguir a Sandro y lo que es más notable, nunca dejaron de cumplir con los ritos sensuales que lo hicieron famoso, como el frenetismo y sobre todo, el ofrecimiento de sus bombachas (pantys). En la primera década del siglo XXI, esas fans ya son mujeres mayores, muchas de ellas ancianas, que siguen peregrinando a la casa de su ídolo en Banfield y asistiendo a sus conciertos, con la misma actitud que tenían cuando lo descubrieron de adolescentes.

El siguiente testimonio, sobre una de esas fans, es demostrativo del alcance de este fenómeno, casi sin parangón:

Hace como 15 años, ante la inminente partida hacia el más allá de una de mis tías favoritas, consideré una buena despedida que ella y sus hermanas fueran a ver un recital de Sandro… Al rato se empezaron a apagar las luces y la tía gritaba: «¡Ahí viene el frenético, ahí viene el frenético!»… Era el cantante vestido de negro, con una rosa roja en una mano y un micrófono en la otra. El teatro empezó a temblar. Pensé que era un terremoto. No, eran las «chicas» liberando endorfinas. En las baladas, más o menos contenidas…pero cuando arrancaba con las canciones que tenían ritmo, ninguna se quedaba en su sitio, ni la peluca de la tía que quedó con la raya en la nuca. Y a ella no le molestaba. Al principio intentaba acomodarla, después dejé que disfrutara. Después de un par de horas nos retiramos. La sonrisa de la tía me animó, le conseguí una foto con la firma del cantante… Al regreso colocó la foto en una especie de altar y le encendió una vela. Pasado más o menos un mes, entró al quirófano a operarse con la foto de Sandro en una mano. Según ella, la fuerza del Gitano la iba a salvar. Yo creo que fueron sus ganas de vivir.

Luego de una prolongada lucha contra una grave enfernedad y un trasplante de pulmones y corazón, falleció el 4 de enero de 2010, dejando en nuestros corazones una terrible angustia de haber perdido a un ser único e irrepetible, un grande en serio

Fuente: www.wikipedia.com

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